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Cada vez que veas que tus hijos están fuera de control,
reconfórtate pensando que ni siquiera la omnipotencia de Dios sirvió para
que sus hijos le hicieran caso.
Luego de crear los cielos y la tierra, Dios creó a Adán
y a Eva, y las primeras palabras que les dijo fue "No lo hagas"
-¿No hagas qué? - Respondió Adán
-No comas la fruta prohibida
-¿Fruta prohibida? ¿Tenemos una fruta prohibida? Hey,
Eva... ¡Tenemos una fruta prohibida!
-¡De ninguna manera!
-¡De todas las maneras!
-¡NO comas la fruta! - Dijo Dios
-¿Por qué?
-¡Porque soy tu Padre y digo que NO! - Respondió Dios,
preguntándose por que no detuvo la creación después de crear a los elefantes...
Minutos después, Dios vio a sus criaturas comiendo la
manzana...
- ¿No les dije que no comieran la fruta? - Preguntó
Dios, nuestro primer Padre.
- Ajá - Dijo Adán
-¿Y entonces por que lo hicieron?
- No se - Dijo Eva
- ¡Ella empezó! - Dijo Adán
- ¡No fui yo! - Dijo Eva
-¡Si fuiste!
- ¡NO FUI!
Cansado de los dos, el castigo de Dios fue que Adán y
Eva tuvieran sus propios hijos. Desde entonces, el patrón quedó grabado y
nunca se cambió.
Pero hay una moraleja en esta historia. Si paciente y
si amorosamente trataste de dar la sabiduría a tus niños y ellos no la
tomaron, no seas duro contigo mismo. Si Dios tuvo problemas criando a Sus
hijos... ¿Qué te hace pensar que sería fácil para ti?
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